Parece que te llamé con mis letras...hasta que me hiciste
tuya y parece que aún siento tu pecho frotándose con el
mío. Ese pecho que conocí cuando era lampiño. Y esa
lengua que sigue igual de incontrolable.
Delicia de encuentro, delicia de hombre.
FACEinHOLE
jueves, 19 de febrero de 2009
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