Parece que te llamé con mis letras...hasta que me hiciste
tuya y parece que aún siento tu pecho frotándose con el
mío. Ese pecho que conocí cuando era lampiño. Y esa
lengua que sigue igual de incontrolable.
Delicia de encuentro, delicia de hombre.
FACEinHOLE
jueves, 19 de febrero de 2009
miércoles, 18 de febrero de 2009
Cómplices inevitables

...y te vi un día en que yo apenas tenía 13 tímidos años
(al igual que tú). No puede creer que hoy tengamos 21 y aún
existan esas ganas de comernos a besos. He estado recordando
los tantos encuentros que tuvimos alguna vez, el 99% de ellos
fueron en la calle, en aquel parque, en aquella plaza luego de la
tocata de mi colegio, en tu casa, en la mía, en tu pasillo, en el mío,
caminando, en el espacio oscuro detrás de ese kiosco, en san isidro,
en el suelo, en el pasto, en bancas, en la pared... ufffff! y podría
seguir toda la noche.
Pero hay un detalle, un detalle exquisito...todos los lugares
mencionados fueron testigos de nuestros besos cómplices, de
nuestras caricias ardientes y ansiosas, pero solo eso...porque
nunca concretamos el acto en sí...y sabemos que es una deuda
pendiente, la deuda que hoy nos une de nuevo, esa deuda que
hoy nos carcome la piel por volver a tocarnos, por volver a
leernos la mente entre los dos como siempre, esa deuda que hace
que cada letra que ahora escribo salga con un tono ardiente.
Esa deuda que tenemos ya hacen 2 años, si....2 años que no nos
besamos y siento que cuando lo volvamos a hacer será como
hacerlo por primera vez. He probado tantas lenguas en esos 2 años,
ninguna como la tuya, ninguna ha sabido lo que realmente quiero
como la tuya.
¿Que si tengo miedo?...diría que miedo no es la palabra...PÁNICO
es la palabra, a amarte de nuevo como lo hice alguna vez, a llorar
hasta quedarme dormida en las noches. Pero es inevitable, quizás a
fin de cuentas me gusta sufrir por ti, y si ese es el precio que debo
pagar para besarte de nuevo, para que nos unamos de nuevo, para
que me toques de nuevo, para que me hagas tuya de una vez, estoy
dipuesta a pagarlo.....tú solo encárgate de darme ese placer que solo
tú sabes darme, que del sufrimiento me encargo yo....lo asumiré
como la mujer fuerte de 21 años que soy, maduramente y con los pies
bien puestos sobre la tierra. Hoy tengo las cosas claras y diré lo que
quiera decir, sentiré lo que mi corazón tenga ganas de sentir y gozaré
todo lo que merezco gozar. El sufrimiento posterior no es tema,
¿para qué ponerse el parche antes de la herida?
Porque no juntarme contigo es IMPOSIBLE.
Somos inevitables.
(al igual que tú). No puede creer que hoy tengamos 21 y aún
existan esas ganas de comernos a besos. He estado recordando
los tantos encuentros que tuvimos alguna vez, el 99% de ellos
fueron en la calle, en aquel parque, en aquella plaza luego de la
tocata de mi colegio, en tu casa, en la mía, en tu pasillo, en el mío,
caminando, en el espacio oscuro detrás de ese kiosco, en san isidro,
en el suelo, en el pasto, en bancas, en la pared... ufffff! y podría
seguir toda la noche.
Pero hay un detalle, un detalle exquisito...todos los lugares
mencionados fueron testigos de nuestros besos cómplices, de
nuestras caricias ardientes y ansiosas, pero solo eso...porque
nunca concretamos el acto en sí...y sabemos que es una deuda
pendiente, la deuda que hoy nos une de nuevo, esa deuda que
hoy nos carcome la piel por volver a tocarnos, por volver a
leernos la mente entre los dos como siempre, esa deuda que hace
que cada letra que ahora escribo salga con un tono ardiente.
Esa deuda que tenemos ya hacen 2 años, si....2 años que no nos
besamos y siento que cuando lo volvamos a hacer será como
hacerlo por primera vez. He probado tantas lenguas en esos 2 años,
ninguna como la tuya, ninguna ha sabido lo que realmente quiero
como la tuya.
¿Que si tengo miedo?...diría que miedo no es la palabra...PÁNICO
es la palabra, a amarte de nuevo como lo hice alguna vez, a llorar
hasta quedarme dormida en las noches. Pero es inevitable, quizás a
fin de cuentas me gusta sufrir por ti, y si ese es el precio que debo
pagar para besarte de nuevo, para que nos unamos de nuevo, para
que me toques de nuevo, para que me hagas tuya de una vez, estoy
dipuesta a pagarlo.....tú solo encárgate de darme ese placer que solo
tú sabes darme, que del sufrimiento me encargo yo....lo asumiré
como la mujer fuerte de 21 años que soy, maduramente y con los pies
bien puestos sobre la tierra. Hoy tengo las cosas claras y diré lo que
quiera decir, sentiré lo que mi corazón tenga ganas de sentir y gozaré
todo lo que merezco gozar. El sufrimiento posterior no es tema,
¿para qué ponerse el parche antes de la herida?
Porque no juntarme contigo es IMPOSIBLE.
Somos inevitables.
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