
Creo que es un poco sin sentido el título de este postulado, ya que Providencia luce agradable bajo las hojas de Otoño, bajo la lluvia de Invierno, bajo las flores de Primavera y bajo el sol de Verano. Bajo las miradas de ejecutivos hambrientos a eso de las dos de la tarde, (lo de hambrientos se puede interpretrar como hambrientos de carne cocida o carne cruda, eso se los dejo a su criterio) bajo mulatas con enormes traseros, bajo negros casi azules con tentadores labios exageradamente gruesos, bajo uruguayos que buscan cautivar universitarias con su acento, bajo mujeres desbordantes de estilo, bajo escolares con aires de grandeza, bajo gringos perdidos, bajo una invasión de locales de comida rápida, bajo calles de adoquines, bajo mercedes, bajo un clásico cerro San Cristóbal y su virgen que de noche se va de farra, bajo hojas, hojas y más hojas, bajo universitarios de clase media, de clase media alta, más ejecutivos, bajo sushi, más ejecutivas rubias perfectamente teñidas y con claros tratamientos para la no sequedad de su pelo, bajo amigos y amigas imprescindibles, bajo mis viajes diarios, bajo mi MP3, bajo la lluvia de hoy, Providencia bajo Javiera.







