viernes, 26 de septiembre de 2008

Otra vez...


Y aquí estoy, escribiendo sobre ti... otra vez.
A modo de resumen, todo partió con un odio inminennte de
mi hacia ti. Bueno, no sé si fuese odio, pero me apestaba el hecho
de que aparecieras con esos aires de querer dominarlo todo. En fin.
Al mismo tiempo, yo era la "hermana chica" de tu amigo, por ende
me tratabas como tal, cosa que poco me importaba, por mí que no
me trataras.
¿En qué momento se comenzó a distorsionar todo? mmmm
buena pregunta, ("mis relaciones" en algún momento siempre se
distorsionan) no lo recuerdo en realidad, lo único que sé es que mi
gusto por ti se volvió igual de inminente que el odio que te tuve
alguna vez. A pesar de todo, siempre supe como eras (personalidad)
y me lo demostraste con un acto muy poco caballero (por decirlo
menos) lo cual me obligó a odiarte de nuevo.
Claramente fue mutuo.

Otra vez no quería saber de ti, menos verte, pero bastó una
conversación fortuita para volver a acercanos "sin querer queriendo".
Ahora comenzó todo como lo fue en un principio, siento como si
hubiera retrocedido el tiempo, como si nada hubiera pasado.
Aunque esta vez percibo que tienes más miedo que el que siempre
tuviste antes, en fin.

¿Yo? sigo siendo la misma, la misma que desde el momento en que
todo se empezó a distorsionar, quiere tenerte en su cama y no
precisamente para dormir. Es que con esa coquetería que reina en tus
ojos verdes y nuestras carnales ganas, imposible no desearte.
Ambos nos queremos dar ese gustito, el día en que así sea ...¡¡¡ufffff!!!