Un día cuando llegué a mi casa corriendo al baño
ya que me encontraba en apuros, grité como todos
los días “Alóoo, ¿¿¿ hay alguien???” abro la puerta
del baño, levanto la tapa del W.C, comienzo a hacer
lo que debía hacer, cuando de repente siento un
sigiloso movimiento de agua, movimientos muy ligeros.
Al principio me puse muy nervioso, pero a medida que
el sonido del movimiento del agua se iba acrecentando,
sentía que más me iba gustando y el nerviosismo disminuía
al mismo tiempo.
Había alguien en la tina de mi baño, claro estaba.
Pensé tantas cosas, hasta que tomé la cortina de la tina
de un extremo y la empecé a abrir de a poco, lentamente
con un miedo y placer mezclados que me carcomían la piel.
Comencé a sentir un aroma envolvente, delicioso, el cual
hizo que el miedo se trasformara en un placer máximo,
cerré los ojos y ya sabía quien estaba ahí, no necesité ver.
El baño se llenó de mariposas ambar revoloteando por
todos lados, sabían que ahí estaba su dueña, su reina,
su musa, la criatura que las alimentaba con su presencia.
El sonido del agua en movimiento era inminente, el cual se
escuchó paralelamente junto a un “¿hasta cuando te espero?”
Todo era ambar, su nombre, el perfume de su voz, el largo
de sus pestañas, los pliegues de sus manos, el movimiento
de sus ojos, su cuerpo completo, absolutamente todo.
Mi cuerpo era ambar debido a su luminosidad reflejada en mí.
Ahí estaba, acostada en la tina mirándome con rostro de
invitación.
Las paredes se tornaron ambar, ya todo era ella. Se adueñó
totalmente de mi baño, yo me sentía un perfecto desconocido.
“Damián, si quieres que este lugar sea de los dos, ven conmigo”
Todo era tan…precioso, ella era el paraíso y el infierno a
la vez.
Mientras yo pensaba en lo increíble que me parecía todo, ella
ya se encontraba desnuda parada frente a mí, con las gotas
de agua paseando por su anatomía.
Empecé a sentir las suaves yemas de sus cálidos dedos en
mi cuello, inclinó mi cabeza muy lentamente y besó de forma
muy sutil mi frente.
Pasaron unos segundos, quise abrir los ojos pero ahí estaba
mi baño.
El de siempre, con cualquier color menos ambar.
Cerré la tapa del W.C. y fui a ver la tina. No había nada.
Abrí la puerta para salir y justo tras de mí, junto a la ventana,
aparece una mariposa. Desesperada por salir me buscó para
poder lograrlo con mi ayuda, abrí la ventana y voló con las
mismas ganas con las que pedía libertad.



















